domingo, 12 de junio de 2011

¡Ni guerra entre pueblos, ni paz entre clases!




En la actual crisis capitalista todas las fuerzas políticas de la burguesía gestionan y administran en favor de los intereses de aquéllos que han causado la crisis y quieren que se la paguemos nosotras y nosotros. La juventud y la clase trabajadora estamos sufriendo continuos ataques y recortes contra nuestros derechos sociales y laborales. Si primero nos implantaron a sangre el Plan Bolonia y la privatización de la enseñanza superior, hoy son la Reforma Laboral y la Reforma de las Pensiones las que provocan que el despedido se liberalice, que el paro aumente hasta el 40% para la juventud, que la precariedad laboral nos hipoteque la vida y que nuestro sistema de pensiones público corra serio riesgo de desaparecer.

Quieren que seamos la primera generación que viva peor que sus padres. Nuestro deber es evitarlo. La juventud y la clase trabajadora debemos ser el sujeto activo que frene los continuos recortes laborales y el desmantelamiento de los servicios públicos, gratuitos y de calidad. Dar un paso adelante, ninguno hacia atrás.

Las contradicciones de la producción capitalista se agudizan y con ello sus reflejos sociales y políticos, aumentando el nivel de fascitización del Estado y la sociedad. El fascismo se aprovecha de la vulnerabilidad de los sectores que más sufren las crisis capitalistas: mujeres, inmigrantes y jóvenes. Si no se le combate, el fascismo avanza. Por todo ello es esencial que el Movimiento Antifascista se involucre en el seno de las luchas obreras y estudiantiles para combatir a los elementos nazi-fascistas que en ellos se insertan.

Al capitalismo no le sirve con expoliar los recursos naturales y explotar a los y las trabajadoras de los centros del poder económico. El capitalismo necesita de la invasión militar para poder robarse recursos, sin importar la sangre y destrucción que provoque. El imperialismo destruye a los pueblos. Si ayer fueron Irak, Afganistán o Palestina, hoy es el pueblo libio quien defiende su soberanía nacional contra la invasión imperialista. La juventud y la clase trabajadora del mundo deben alzar su voz solidaria e internacionalista para exigir el cese de la invasión.

La unidad de la juventud trabajadora y estudiantil en torno a sus organizaciones de clase, el involucramiento del Movimiento Antifascista en el seno de la lucha obrera y estudiantil y la solidaridad internacionalista son las herramientas necesarias que hoy debemos construir. Los pueblos debemos pasar de la resistencia al avance. Hoy más que nunca debemos luchar.

¡Ni guerra entre pueblos, ni paz entre clases!